lunes, 15 de junio de 2009

Sure thing.

Apuntan las trompetas al alba mientras suena una sintonía que anuncia el inicio del día. La mañana se despereza entre las sábanas de un lecho de notas que ora suena a John Coltrane, ora al camaleónico Bowie. Se alzan los tótems en las cimas de las montañas, mirando siempre a un horizonte que nunca llega, algunos desayunan entre Salinger, Franny y Holden y otros se arriman a las ventanas para contemplar una procesión donde se venera a Mann, a Hemingway, a Fitzgerald. Las palabras se pasean orgullosas y las letras, las letras, esas delicadas invertebradas bailan con sus nuevos vestidos de gala porque todo es fiesta para ellas, proclaman su triunfo y su reinado porque las leyes ya no existen, y todo tiene un ritmo de música, el rumor que llega con ellas, una ola de textos que buscan sentirse la posesión de algún alguien. Ramón ha llegado, y el sonido de trompeta comienza a dar paso ...

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