Relajando sus músculos, Zooey sacó un pañuelo de hilo doblado del bolsillo de su pantalón, lo abrió y se sonó una, dos, tres veces. Guardó el pañuelo, diciendo:
- Me gusta demasiado viajar en tren. Una vez que te casas ya nunca puedes sentarte junto a la ventanilla.
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