Han pasado ya tres semanas y sigo sin saber nada de tí. Escribirte no es una forma de buscar una respuesta ni una nota a pie de página en nuestra vida, tampoco, y te pido de adelanto disculpas por estas excusas de niño que niega la evidencia de sus actos, una justificación ya que sé de antemano (puede que lo supiera segundos antes de conocerte la primera vez) que no existen palabras escritas, habladas o inventadas en cualquier modo de comunicación conocido o por conocer, que vayan a cambiar tu parecer, si bien un día me presentases a alguien que lo haya conseguido, que haya logrado un lo siento por tu parte y uno sincero y no envuelto en ese tono irónico que consigues queriendo pero sin querer, cesaría toda esta maraña de cartas, llamadas y encuentros que carecen de sentido, a veces sólo tratamos de cambiar las reglas de un juego en el que ambos sabemos ninguno va a ganar.
Aún así le doy vueltas, lo mastico de nuevo, en algún sueño vuelvo a aquella noche y me veo a las puertas del teatro mirando a todas partes, y busco, busco, a sabiendas de ser consciente de que sólo es un sueño puede que si te encuentro ahí se cambie el pasado y tú realmente esperases a la salida y no solo eso, sino que también nos encontrásemos, fuésemos a cualquier café abierto de luz tenue como tantas otras veces, pero ésa distinta, distinta porque conseguimos pasar esa prueba que nunca nombramos como tal aunque los dos lo supiésemos, aunque fuéramos conscientes de que aquel concierto no era un mero concierto sino algo más, una prueba de acceso a algo, al cambio de reglas, a nuevo sino, fin del determinismo. Sabía que no era la primera vez que ibas a escuchar a Parker, habíamos hablado de la niebla que se formaba en la cabeza según empezaba a tocar y cómo la única forma de guiarse por todo el compendio de sensaciones perdidas en la niebla era seguir la voz de su saxo, no perderse ni una nota, ésta era la parte más difícil, pues exigía una concentración absoluta y concentrarse equivalía a viajar, a moverse por el pasado y recordar un olor de perfume, la brisa de una tarde contemplando una ciudad desde un puente, una doctrina que duró dos días en medio de los dieciocho años, todo volvía y en eso consistía la diferencia de aquel concierto, tú en New York escuchando a Parker en un bar con el acompañante de turno, y yo cuatro días más tarde escuchándolo en París no era lo mismo que tú y yo escuchando a Parker, esto era diferente, las ideas que surgían en ese viaje de horas en el que los músicos nos sumergían tenían una ligera connotación peligrosa estando los dos juntos. Si tú lo escuchabas sóla podía surgir yo en mitad de un mar de recuerdos y podías centrarte en mí, un sentimiento de claridad te fulminaba y entonces sabías definirme y sabías lo que era yo para tí. Siempre he sabido lo que te aterra esta idea, y tú más que nadie eras consciente de ello, por eso sóla en cualquier bar (digo sóla porque aunque estuvieses con alguien más, no dejarías de estar un poco sóla en cualquier lugar), levantabas la cabeza y no me veías por ningún lado, respirabas y volvías a adentrarte en la música para poder olvidar aquello.
Verdugo y bálsamo a la vez, Parker siempre fue Parker para lo dos por caminos independientes para cada uno. Ya no pretendo explicar mi versión del concierto de hace veintiún días, sólo recuerdo (el resto se lo dejo a los sueños, los chicos de la banda tocaron como si supieran que había que provocar un shock en nosotros para bien o para mal) que todo comenzó con una claridad maravillosa y a partir de ahí yo me refugié en mí y no hubo nadie más en aquel teatro, hasta que en un sólo en el que Parker difundió en el recinto la idea de que él no era uno más entre todos los allí presentes, tú recogiste tus cosas con cierta prisa antes mis preguntas de qué ocurría, y te fuiste sin más con la promesa de que me esperarías a la salida. El tiempo pasa y conforma una respuesta en sí, a veces intento pensar a dónde te llevó Parker aquella noche y qué fue lo que viste dentro de tí que te hizo no volver a su música ni a las cartas ni a las llamadas de madrugada desde cualquier hotel, pero no encuentro la respuesta porque en el momento en el que te ví abandonar el teatro me quedé en la niebla, en esa niebla que ambos conocemos tan bien, y perdí el sentido de la música sin encontrar la salida a la realidad que sólo la música es capaz de proporcionar, teniendo que vivir en un oleaje de ideas y recuerdos que me consumen poco a poco y sólo se me permite respirar cuando suena algún disco y te escribo otra carta como ésta en la que trato de encontrarme aunque sepa que tú ni siquiera la abrirás.
alci!tu comentario se ha perdido jaja,lo leí y le dí a publicar y ahora no aparece pero bueno!
ResponderEliminaryo creo que si la hice hace 3 años, qué dijo de nosotros?jaja!quiero saber!
por cierto qué grupo es Parker?también quiero saber jaja, seguro que estabas pensando en algun grupo concreto al escribirlo, no me dejes con la intriga!
pues la verdad es que nunca escuché mucho a arcade fire, no te podría decir!jaja!
ResponderEliminarpor cierto, genial Gijón!ya vi los conciertos de la plaza mayor. A Vetiver los vi aqui y guay, ya le dije a Omayra que no se si será un grupo como para llenar la plaza mayor pero ole por los que organizan los conciertos. Y bien por spiritualized también!
sí,los ví en last.fm!!!iré a los conciertos,espero tener ya el piso para agosto jaaj, tengo que ponerme a la búsqueda nada más que llegue!!!
ResponderEliminary sí, times new viking son lo-fi, te gustan?yo estoy muy lo-fi ultimamente jajaja!
estuvieron muy guay en el concierto, yo iba principalmente por crystal antlers y me gustaron mucho más times new viking.
este viernes voy a ver a patrick wolf!me muero de ganas!