domingo, 17 de mayo de 2009

A love supreme.

Suena, suena de fondo, como siempre. El roce de unos platillos crea una atmósfera de neblina y luces perdidas. La dama dorada anuncia el inicio y entonces un bajo comienza a pronuciar frases que enmarcan la historia, un piano le acompaña como dos voces que se hablan en el corazón de una gran ciudad, en el momento del día en el que ya todo es noche y bullicio y todo el mundo es sangre que circula para que una idea vaya naciendo y crezca en quien escucha. En otro lugar del mundo llueve, es mayo, pero llueve, las gotas forman una fina manta de agua que se desliza en caída vertical empujada por la gravedad desde el cielo, cae una, y en su estallido con el suelo o con cualquier cuerpo que se interponga entre cielo y tierra, forma una nota, aislada si no fuera porque inmediatamente después de la primera manta de agua cristalina que se fragmenta ínfimamente, otra la sucede provocando otra nota (a veces distinta, a veces similar), y así paulatinamente algo suena como si fuese una melodía, la gente, inocentemente ingenua, lo ignora porque desde que nacemos nos acostumbramos a este sonido, por lo que ahora pasa inadvertido para alguien que recorre una calle pegado a la pared medio corriendo medio caminando con la espalda curvada intentado resguardarse la cabeza de la lluvia, la memoria nos impide recordarlo, lo hemos tomado como habitual como algo normal, una de esas pequeñas maravillas que a raíz de experimentarlas una vez tras otra, tras otra, se vuelven transparentes a nuestros sentidos y somos incapaces de volver a disfrutarlas como aquella primera vez, ni de volver a disfrutarlas siquiera.

Pero la melodía está ahí, está en todo porque la lluvia cae uniformemente sobre una ciudad y todos nos vemos afectados por ella,  nuestras costumbres, nuestro comportamiento, personalidad, nuestra voz, nuestra manera de expresarnos, de mirar e incluso de sentir, es diferente. Uno de nosotros se levanta por la mañana después de haber soñado una idea y decimos una idea porque la persona en cuestión es incapaz de recordar que vió, la idea fue transmitida sin haber sido comunicada por nadie ni por nada, esta persona comprueba que la lluvia arrecia desde la mañana y cuando llega la noche se dispone a salir de su casa con ese pensamiento en la cabeza. De primeras lo toma como un sueño más, algo incoherente y falso en contenido, pero sin embargo es incapaz de desprenderse de él ya que el sendero de su pensamiento es una bestia libre en días de lluvia y de nubes. Sale a la calle y no mira nadie, se centra en su camino puesto que no desea empaparse la cabeza. En un momento dado se ve obligado a levantar la vista para cruzar un paso y allí está, lo tiene delante de sus ojos y eso que es incapaz de oírlo ni sentirlo. Observa, contempla el nuevo disfraz de la gente, su yo en días de lluvia que danza una música que su mente es incapaz de aprehender pero su naturaleza humana siente porque está ahí y lo rodea todo en días de lluvia.

4 comentarios:

  1. jajaja!lo mejor fue que yo no aprendí nada en esa asisgnatura jaja, bueno sí que no se puede ser cuarentón y llevar una camiseta medio enseñando el ombligo, aun no lo ha hecho?jajaja

    Luego te visito con más calma, me voy a un concierto, a celebrar el fin de exámenes!jaja!

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  2. alci que ya va una semana sin actualizar!mal!jaja!tenemos que mantener nuestros blogs vivos!!!!!

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  3. lo que se pierden los odiadores/ignoradores de coltrane!

    aunque mi disco preferido probablemente sea el giant steps. Es de los mas equilibrados.

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  4. para mí fue un muy agradable descubrimiento de hace un par de semanas ! el giant steps no lo conozco, pero lo escucharé, esta semana me está dando por Lester Young.

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